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Blog del Laboratorio de Física y Química del Colegio Claret de Madrid

Las bolas sumergibles

Las bolas sumergibles

Después
de unos días de ausencia, por motivos laborales (Evaluaciones, examenes,...)
volvemos a nuestro mundo virtual con una nueva práctica, relacionada con los
fluidos y el comportamiento de los sólidos dentro de ellos. Simplemente vamos a
contemplar el movimiento de ascenso y descenso de unas
bolitas de naftalina en el seno de un líquido.

Material necesario:

Vaso de precipitados o recipiente, Lija,
Agitador, Espátula, Naftalina en bolitas, Vinagre, Bicarbonato sódico, Agua destilada.

Se examinan, en primer lugar, las bolas de
naftalina: si éstas fueran demasiado lisas al tacto se lijan un poco para que
sean algo ásperas. A continuación, se prepara una mezcla de agua y
vinagre. Se añaden unas cucharaditas de bicarbonato sódico, se agita la mezcla
y se vierten las bolas de naftalina.

Las bolas caerán inicialmente al fondo del vaso pero
al cabo de un tiempo ascenderán a la superficie del líquido para volver a caer
y así sucesivamente.

¿Qué es lo que
sucede?

Al reaccionar el vinagre con el bicarbonato se forma
dióxido de carbono gaseoso, cuyas burbujas dan un aspecto efervescente al
líquido. Esas burbujas se adhieren a la superficie de las bolitas y –haciendo
el papel de flotadores- provocan su ascenso. Cuando llegan  a la
superficie, las burbujas pasan al aire y las bolitas –desprovistas ya de sus
flotadores de anhídrido carbónico- vuelven a caer hasta que nuevamente sean
rodeadas por otras burbujas.

Es una visión simpática y curiosa de un movimiento
aparentemente sin explicación. La duración del proceso depende, lógicamente, de
las cantidades que hayamos utilizado de los reactivos vinagre y bicarbonato
sódico.

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